Ya se termina el mes de agosto y la mayoría volvemos al trabajo. Se acaba ir sin reloj, da cierta pereza recuperar el ritmo. Recuperamos los horarios regulados por la jornada laboral. Ya hace unos cuántos años que se habla del sídrome post-vacacional, que hace referencia a todos el síntomas que las personas experimentan por el cambio de ritmo vital que esto supone. El tiempo de adaptación que necesitamos para no sentirnos tristes o de mal humor.

Hombre estresado contesta el teléfono en la oficinaQuizás en los tiempos que corren donde el paro es presente en muchas familias y con las dificultades que esto representa, los que podemos seguir teniendo un trabajo nos sentiremos más afortunados y menos abrumados. Quizás podremos vivir este retorno en el trabajo como una posibilidad de poder seguir obteniendo aquello básico que necesitamos por el día a día y el síndrome post-vacacional será menos grave. Esto nos tendría que hacer pensar en la relatividad de las cosas, lo que en un momento lo vivimos como un pesar en otro puede ser una fortuna.

Estaría bien que los seres humanos utilizaramos más nuestra capacidad de abstracción y diesemos a las cosas el sentido que tienen más allá del efecto que causan puntualmente. Quizás para algunos el trabajo será seguir trabajando en la empresa, la escuela, el despacho… y para otros será seguir enviando curriculums y procurar conseguir una entrevista que le permita desarrollar una tarea que a final de mes le dé un sueldo suficiente para vivir. Sea cual sea, será bueno que lo afrontemos con el optimismo necesario para poder disfrutar de la vida, manteniendo una brizna de esperanza en la humanidad, y la conciencia del bien común.

Para muchos el trabajo que tenemos nos permite sentirnos contentos y realizados, un espacio donde desarrollar ciertas capacidades y aportar nuestro conocimiento, incluso si tenemos la suerte de compartirlo con personas con las que sentimos buenos vínculos emocionales nos lo facilita. Por otros sólo es un medio para obtener dinero y ponen sus espectativas de realización en otras facetas de su vida, pero aún así tiene su valor.

Cada cual tendrá que encontrar el lugar que ocupa el trabajo en su vida y darle el espacio físico y mental que le corresponde para poder vivir de manera equilibrada.

Marga Pérez i Herms
Psicóloga y Psicoterapeuta

This post is also available in: Catalán


Deja un comentario