Me resulta curioso observar, como, de vez en cuando, nuestra sociedad necesita cambiar el nombre de las cosas. Parece que poner un nombre diferente cambia aquello que denomina.

Últimamente en todas partes se habla de “reinventarse”. Algunos hablan en un tono trascendente, con aire de intelectuales, haciendo ver que saben de lo que hablan, como si hubieran descubierto algo nuevo. Otros hablan en tono divertido, ahora “está de moda” y necesitan mostrar que no pierden comba .

Si voy entendiendo el significado de “reinventarse” y me pongo en la piel de quien se halla en esta situación, siento un cierto desasosiego. Si reinventarse significa que tenías un proyecto de vida, un proyecto de trabajo, en definitiva, algo que había supuesto un esfuerzo hasta decidir hacia dónde invertir y dirigir tus energías y has llegado a la conclusión que ya no es posible, que debes reformularlo, entonces pienso en una persona que está en crisis, en una persona que sufre, en una persona que requerirá tiempo y nuevamente un gran esfuerzo para redirigir sus energías, sus ilusiones. Una persona que, inevitablemente, se siente en riesgo de fracasar y con miedo a equivocarse. Entonces ” reinventarse” significa hacer frente a la dificultad, y esto no necesitaba un nombre nuevo, quiere decir crecer, madurar, seguir haciendo tu camino en la vida.

En los tiempos que corren, son muchas las personas que han perdido el trabajo y de manera inexorable deben hacer frente a preguntas como: “¿y ahora que hago?”, “¿busco trabajo de lo mismo?”, “¿lo encontraré?”, “¿busco en otro campo profesional?”, “¿podré hacerlo? “, “¿seré capaz?”, “¿alguien confiará en mi capacidad de cambio?”.

Esto no es nuevo, por aquí ha pasado mucha gente. Lo que sí es diferente es la gran cantidad de gente que se encuentra en esta situación.

Creo que el sentido del humor es clave para afrontar la vida, y especialmente los momentos difíciles. Afrontar los cambios con alegría y empuje ayuda mucho. Pero lo que no me parece adecuado es dar una aire de frivolidad al sufrimiento de la gente.

Si reflexiono sobre el porqué tanta gente se debe “reinventar” entiendo que las sociedades evolucionan y las necesidades cambian, y esto no es ni bueno ni malo, simplemente es así. Toda evolución implica cambios y los cambios implican crisis. Pero si parte de esta crisis que estamos viviendo es porque algunas cosas se han hecho muy mal, entonces aparte de “reinventarnos” debemos reflexionar, también, socialmente. No podemos quedarnos tranquilos diciendo a las personas que viven esta situación: ” Reinventate ” y nosotros seguir nuestro camino .

Es evidente que algunos tendrán que “reinventar” más que otros, pero sería bueno que todos dedicáramos un tiempo a pensar (individualmente y colectivamente ) hacia dónde queremos ir. Que aprovechemos esta crisis para definir bien hacia dónde debemos dirigir nuestras ilusiones y nuestras energías. Que, a pesar de las incertidumbres y los miedos, definamos bien un nuevo proyecto social que nos permita vivir a todos dignamente .

No nos podemos quedar en la superficialidad. Dependiendo de hacia dónde camine nuestra sociedad, las personas se podrán “reinventar” en una dirección u otra. De la misma manera, según los proyectos que inicien estas personas, nuestra sociedad también tomará una dirección u otra.

Cada uno y entre todos estamos escribiendo nuestra historia. Nuestro futuro depende de las decisiones que tomemos en el presente, lo que estamos viviendo es trascendente para el mañana y con eso no podemos frivolizar .

Detrás de cada “reinvetado” hay un camino truncado. Quizá los cambios le reportarán nuevas y gratas experiencias y al final disfrutará de todo el proceso .

Ojalá que entre los “reinventados” y las reflexiones sociales consigamos un mundo mejor para todos.

Marga Pérez i Herms

Psicóloga y Psicoterapeuta

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