Hace unos días salió la noticia: Angelina Jolie se amputa los pechos y posteriormente se hace la reconstrucción debido al alto porcentaje de desarrollar un cáncer.

Dada la relevancia mediática que ha tenido este hecho he pensado que merecia la pena expresar mi opinión.

No pretendo cuestionar la decisión de esta persona, ella puede decidir lo que considere más conveniente. Si que quiero reflexionar sobre el hecho y las valoraciones que se han manifestado.

Cuando una mujer tiene que enfrentarse a un cáncer de pecho siente miedo a la muerte, siente un fuerte ataque a su feminidad y la repercusión que ello tendrá en su identidad, su imagen, su intimidad … El proceso que vivirá no será fácil, ni la mastectomía, ni los tratamientos que van asociados habitualmente, ni la reconstrucción, en caso de que la desee.

Es normal que se sienta en una situación crítica y que la ansiedad aparezca, incluso que la desborde por la envergadura de la noticia. Habrá que poner en marcha toda la capacidad de la que disponga para contener el fuerte malestar, recuperar la calma e ir encontrando la manera de hacer frente a todo lo que vendrá.

El caso de Angelina Jolie de hecho no es una certeza, es una alta probabilidad, no porcentaje. Evidentemente el impacto es potente y por tanto el desbordamiento es lógico. Quizás en una situación así debe ser muy difícil tener en cuenta que también hay probabilidad de que no se desarrolle la enfermedad, aunque sea más baja. Las variables que se darán para que la enfermedad crezca son tremendamente difíciles de medir, incluso por los médicos, la herencia no es la única a valorar.

Las posibilidades de encarar este infortunio dependerán de cada una, los recursos de los que disponga personales, clínicos, alimentarios, sociales … No hay una única alternativa.

Me pregunto ¿Porque se considera un acto de valentía amputarse? ¿No sería valentía cuidarse? ¿No sería valentía apostar por la salud? ¿No sería valentía hacer frente a la enfermedad, si se da el caso?

La valentía se puede manifestar de diferentes maneras, no necesariamente dando por hecho que vamos a sufrir cáncer. Anticiparse a la enfermedad quizás querría decir cuidarse, hacer las exploraciones necesarias para detectar a tiempo un posible tumor …

Lamento profundamente que se ponga como modelo de valentía este caso. Especialmente por la relevancia que tienen socialmente los personajes públicos. ¿Cuántas mujeres se habrán visto en la misma tesitura? ¿Cuántas mujeres quedarán pensando en su intimidad que quizás ellas deberían hacer lo mismo porque “la sociedad” le dice que esto es lo que toca?

No quiero ser especialmente mal pensada, pero, ¿cuántos médicos se estarán frotando las manos pensando en el trabajo que les vendrá?, ¿Y los vendedores de prótesis?. La manipulación a la que estamos sometidos, muchas veces, traspasa límites que atentan contra las personas.

Animo a todas las mujeres que sienten este miedo a cuidarse, a quererse, a proporcionarse bienestar, y si tienen que hacer frente a la enfermedad que busquen todos los recursos necesarios para encontrar su manera de sobreponerse. Desgraciadamente el miedo al cáncer no es la única cosa difícil a la que debemos enfrentarnos. Estimulemos buenas estrategias y capacidad de contención en la realidad, no tiene mucho sentido someternos a los fantasmas.

Marga Pérez i Herms

Psicóloga y Psicoterapeuta

This post is also available in: Catalán

Categorías: Generales

Deja un comentario