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La literatura y el saber popular hablan de la función de los abuelos en la crianza de los nietos. Algunos hablan de “malcriar”, qué lástima hacer esta lectura, esta connotación negativa desvirtúa el papel que pueden tener los abuelos en la vida de los nietos.

Ser abuelo es una categoría que uno obtiene cuando los hijos suben también en el escalafón y se convierten en padres. Estas categorías se van sumando, los abuelos siguen siendo padres, y las funciones parentales van evolucionando con el crecimiento de los hijos, pero siguen siendo necesarias. Se espera de los padres que cumplan una de las funciones esenciales: contener las ansiedades de los hijos para que ellos puedan ir desarrollando sus capacidades, canalizando sus deseos, su agresividad, y un largo etc.

Cuando los hijos asumen la función de ser padres, es un buen momento para seguir ejerciendo esta función contenedora. Todos los que tienen hijos saben cuántas piruetas mentales han tenido que hacer para sentirse capaces y eficientes en esta función.

Sería edificante entender la colaboración de los abuelos en la crianza de los nietos desde una doble vertiente, por un lado conteniendo a los hijos propios para que vayan encontrando las herramientas que les permitirán ir descubriendo como hacer de padres, y por el otro ofrecer un contacto confortable a los nietos, un espacio de relación que acompañe desde la tranquilidad y el amor.

Cada familia establece sus propias dinámicas, sus prioridades, sus valores y en definitiva la manera de educar a los hijos. Seguro que cuando una pareja se convierte en familia mantendrá algunas de las cosas que aprendieron en casa y otros las cambiará.

Cuando los abuelos observan las dinámicas en casa de los hijos, y por lo tanto captan las diferencias, pueden sentir una cierta crítica a cómo ellos hicieron las cosas, y no van desencaminados. A pesar del malestar que esto pueda generar, conviene recordar que hace años sus padres sintieron el mismo, viendo como ellos hacían de padres. Esto los ayudará a ser respetuosos con las elecciones de sus hijos y la manera de criar a los nietos. Es un buen momento para apelar a la sabiduría que da el conocimiento que “nada es para siempre” y que los absolutos “bien y mal” al final son muy relativos.

actitd-vellesaVolviendo a si los abuelos malcrian o no, los abuelos no pueden entorpecer la labor de sus hijos, al contrario, los abuelos pueden ser un buen apoyo para los hijos y por los nietos. Unos buenos colaboradores siempre se agradecen, alguien que escucha, que ayuda en aquello que se le requiere, que no interfiere.

La crianza de los hijos es compleja, genera muchas inquietudes y controversias. En cambio la distancia emocional que se puede tomar desde el lugar de los abuelos, permite un acompañamiento más tranquilo. Las sociedades lentamente evolucionan y en algunos aspectos mejoran. Tener la oportunidad de aprender con los hijos a través de la crianza de los nietos, es una experiencia entrañable que transforma la relación y la hace crecer.

Marga Pérez i Herms
Psicóloga y Psicoterapeuta

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