¿Qué es el duelo?

Si miramos un poco atrás, no demasiado, veremos que la tradición marcaba un tiempo determinado para “ir de luto” según fuera el padre, al marido, un tío etc…. la gente se vestía de negro durante años. Actualmente esta tradición se ha perdido, pero en algún sentido nos muestra que cuando muerto una persona que nos amamos podemos tardar muchos años en “hacer el duelo” es decir a digerir aquella pérdida.

En definitiva el duelo sería el proceso mental que tenemos que hacer para digerir la muerte de un ser querido.

Imatge surrealista de una ma que s'enfonsa i que intenta arribar a una altre ma que es desfà

¿Cuál es el proceso mental que tenemos que hacer durante el duelo?

Cuando muerto una persona querida el dolor que sentimos por la pérdida es tan fuerte que nos sentimos morir un poco. Hay una parte de nosotros que se desgarra, todas las ilusiones que compartíamos con esa persona, el tiempo, las cosas que hacíamos… y las que queríamos hacer… se acabó, de alguna manera todo ello muerte, queda el vacío.

Quizás es una de las situaciones donde se experimenta el dolor mental, no te duele nada pero sientes un intenso dolor.

El proceso mental que hay que hacer y que es tan difícil, es volver a generar vida en nuestro entorno. Es decir, volver a generar ilusiones, volver a encontrar sentido a nuestra vida sin tener esa persona al lado. Esto conlleva tiempo, esfuerzo, ganas de salir adelante. Se trata de poder soportar este dolor justamente para poder mirar hacia adelante.

¿Y lo que dicen algunos de “mejor no pensar en ello”?

Pues no, si hay que pensar en ello, esto no quiere decir torturarse con el pensamiento continuado, pero si que hay que poder recordar para ir organizando en nuestro interior los recuerdos, las vivencias con la nueva perspectiva.

Poder soportar el dolor de pensar en ello forma parte de este proceso de duelo. De hecho hay muchos duelos que no llegan a hacerse, hay personas que creen que no pueden enfrentarse a él, se asustan por el sufrimiento que hay y no llegan a vencerlo.

Esa persona no la tenemos al lado, la tenemos dentro, nos acompaña, de alguna manera vive dentro nuestra.
Cuando estamos en los primeros momentos el dolor es tan intenso que este tipo de pensamientos no nos consuelan, parece que sólo el llorar, el vivir intensamente ese dolor es reconfortante, pero con el tiempo se va abriendo un camino hacia el reencontrarse con la vida.

¿Qué implicaría no poder “hacer el duelo”?

Cuando una persona no puede hacer el duelo queda instalado en una especie de melancolía, permanentemente hay una duda vital de si se puede o no vivir con alegría y entusiasmo. Es como si no se pudiera romper el vínculo con el fallecido en el sentido de no poder renunciar a lo que ya no podrá ser.

Hay muchas situaciones en la vida en la que uno debe hacer un duelo, he hablado del duelo por la pérdida de un ser querido, pero de hecho a lo largo de nuestra vida hacemos un montón de duelos, perdemos la infancia, la juventud, etc…. La posibilidad de poder decir adiós y decir hola, en el sentido de terminar una cosa y empezar otra hace mejor la vida.

Marga Pérez i Herms
Psicóloga y Psicoterapeuta

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Categorías: El luto

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