A menudo escuchamos que el niño no tiene problemas, que ya le llegarán cuando sea mayor, ¡que disfrute ahora que puede!

"Train wreck" per woodleywonderworks

Dudo, sin embargo, que estas afirmaciones se ajusten a la realidad. Los niños viven mucha situaciones difíciles, no están exentos de problemas. Los primeros años de vida son de una intensidad importante, los aprendizajes que deberán hacer, los cambios corporales y la maduración por la que transitarán, los sitúan en conflicto muy a menudo. Haciendo un ligero recorrido, lo podremos apreciar, en este artículo voy a poner especial énfasis en los niños, y no entraré a hablar de lo que representa para los padres.

De entrada, el nacimiento les lleva a un mundo desconocido, sus percepciones dentro del útero materno son muy diferentes del exterior. Es un ser dependiente para su subsistencia (alimentación, salud, desplazamiento …). Imagínate en un planeta desconocido, no sabes nada de allí y necesitas que alguien te vaya cuidando porque no tiene ninguna posibilidad de hacerlo por ti mismo. El panorama asusta un poco, ni siquiera sabes que hay unos padres deseosos de darte confort. Aunque habitualmente el niño es bien recibido y querido por los padres porque, afortunadamente, cuidan de sus bebés tan bien como pueden y saben, los esfuerzos que él tendrá que hacer son grandes.

El bebé reclama y el entorno tiene que resolver esa situación; esto puede parecer una situación ventajosa, pero el bebé tendrá que esperar a que le atiendan, lo cual no siempre es fácil ni rápido. Ante sus necesidades, reclama a través de su llanto, mostrando su malestar, la relación que se va estableciendo entre la madre y el bebé facilitando esta comunicación, y el cuidado se hace más asequible.

Progresivamente, deberá identificar las señales que el cuerpo le da (hambre, pipi, dolor de estómago …). Deberá ir conociendo su cuerpo (manos, pies …) que, con el tiempo, utilizará para desplazarse y entretenerse, y lentamente, tendrá que aprender a cuidar para no accidentarse ni enfermar . Deberá aprender también el lenguaje: cada sonido, cada palabra, le ayudará a estructurar su pensamiento, que le facilitará la comprensión del mundo interno y externo, y a relacionarse con el entorno. Deberá reconocer a las personas más cercanas (padres, hermanos, abuelos, tíos, canguros, maestros …) e ir estableciendo vínculos con todos ellos, que le ayudarán a su desarrollo. Deberá ir incorporando las normas sociales que le permitirán una buena convivencia. Asimismo deberá incorporar hábitos que le darán más autonomía. Todo ello requerirá esfuerzo.

Cuando llega el momento de ir a la guardería y a la escuela, se amplia su entorno social al que deberá adaptarse y comenzará también el aprendizaje de las tareas académicas que le proponemos, utilizando sus capacidades, las herramientas y recursos que le proporcionamos y las que él irá desarrollando. Todos estos aprendizajes los va haciendo de manera simultánea, unos ayudan a los otros, pero quedarán ligados al clima emocional en el que vive inmerso. El acompañamiento que el niño necesita para hacer frente a las ansiedades que se desvelan, vinculadas al miedo, a la frustración, a la autoestima, es esencial.

Cuando un niño sufre de alguna disminución en sus capacidades físicas o mentales, todos estos aprendizajes se hacen más complejos y difíciles. Cuando el entorno no es suficientemente adecuado por las vicisitudes familiares, cuando los adultos de su entorno pasan momentos complicados, añadimos elementos que no facilitan ni estimulan. Ni que formen parte de la vida, tendremos que tenerlo en cuenta para dar herramientas que le permitan convivir con aquello que ralentiza o dificulta su evolución.

El ser humano, en general, está capacitado para realizar todas estas tareas. Puede ser una etapa feliz, pero no está exenta de malestar, en un vaivén de progresos y retrocesos.

Cuando nos hacemos mayores asumimos responsabilidades, sobre nosotros mismos y hacia los demás, para hacer frente a la vida. Según como hayamos resuelto la primera etapa, dispondremos de mejores recursos y confianza en nosotros mismos para tener una vida lo más plena y rica posible. Es trascendente tomar conciencia de lo que implica el desarrollo de un niño para generar unas condiciones que lo faciliten y adecuar las demandas que les hacemos para que todo esto sea posible y lo resuelva con éxito.

Marga Pérez y Herms
Psicóloga y Psicoterapeuta

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