viesCuántas veces a la vida nos hemos sentido solos?. Cuántas veces hemos mirado alrededor y hemos pensado que no teníamos a nadie al lado mientras tomábamos una decisión importante?. Cuántas veces nos ha dado miedo no tener un hombro donde apoyarnos si nos equivocábamos?. Seguro que muchas. Esta soledad nos acompaña a lo largo de la vida, cuando tenemos que tomar decisiones personales, y no siempre lo vivimos gratamente, puede generar una sensación de caída al vacío difícil de contener.

Poner una edad a partir de la cual empezamos a tener esta sensación es osado, depende de la maduración de cada cual. Se inicia cuando tomamos conciencia de que estamos llevando la contraria a la solicitud de un adulto, padre, madre, maestro… Cuando decidimos hacer la nuestra, a pesar de las contrariedades que se deriven, conviviremos con esta sensación de soledad vinculada a una decisión.

Sentirnos sólo, a menudo, nos pone en contacto con nuestros miedos: a no ser capaces de decidir correctamente, a no tener fortaleza para asumir las consecuencias que se deriven de la decisión, a no poder mantener la decisión, a no tirar adelante por nuestros medios. Tomar consciencia de nuestros potenciales, capacidades, habilidades, limitaciones, calibrar nuestras fuerzas y escuchar nuestra intuición, será la mejor manera de no quedar bloqueados por el miedo y nos ayudará a tomar la mejor decisión. Tener en consideración lo «socialmente correcto» puede ser adecuado, pero también es un elemento que a veces nos hace pagar precios elevados innecesariamente.

A lo largo de la vida tomamos infinidad de decisiones, y es evidente que no todas las vivimos con esta incertidumbre ni intensidad, sería insoportable. El malestar se despierta cuando se derivan consecuencias muy relevantes en nuestra vida, o bien cuando el miedo es especialmente elevado.
Para contener emocionalmente todo este cúmulo de sentimientos y de emociones, el respaldo de amigos, padres, hermanos, pareja, personas cercanas, dará confort. Nos escucharán, nos ayudarán a reflexionar, nos hablarán de sus experiencias, y en este contraste de opiniones quizás aquello que para alguno es una pesadilla por otro es “coser y cantar”. A veces podemos buscar apoyo o asesoramiento profesional para garantizarnos la tranquilidad.

Si queremos alguien con quién pensar aquella decisión, podemos hacerlo, no estamos sólo, pero la decisión es nuestro y las consecuencias las viviremos en primera persona. Este punto de intransferible, es el que conecta con la sensación de soledad a pesar del acompañamiento que nos hayamos proporcionado durante la toma de la decisión. La tomamos a nuestro ritmo, a nuestro estilo, haciendo frente a nuestros miedos, nos hemos dicho PUEDO. Hemos encontrado la fuerza interna que nos permite sentirnos sólidos y capaces. Ya sentimos el alivio. Es el inicio de una nueva etapa: llevarla a cabo.

parapent

Hemos vencido el miedo de la caída al vacío, tenemos nuestro paracaídas.

Marga Pérez i Herms
Psicóloga y Psicoterapeuta

This post is also available in: Catalán

Categorías: Estados de animo

Deja un comentario