Llega el momento de iniciar la escuela cuna o la guardería, según la opción de la familia o las posibilidades del lugar donde vivimos.

A pesar de que conceptualmente la idea de escuela y la de guardería es diferente, con los años, las guarderías han ido tomando más el perfil de escuela en el sentido de tener unos programas de aprendizajes más estructurados y un acompañamiento emocional y madurativo de los niños más cuidadoso.

Para un niño la entrada en la escuela es un momento trascendente, tiene que incorporar nuevos adultos en su vida cotidiana, normas y costumbres diferentes, compañeros, horarios. Toda una serie de cosas que requerirá un gran esfuerzo por su parte. Tenerlo en cuenta es básico para poder hacer un buen acompañamiento, especialmente los primeros tiempos. Los niños acusan el cansancio, la desazón de tanta novedad.

Niños jugando en la guardería

En muchas ocasiones está previsto por parte de la escuela y organizan esta entrada de una forma escalonada. Los primeros días menos ratos y con la presencia de algún adulto de su entorno cercano que facilite esta incorporación.

Ni que este sistema es bueno por el niño, supone un esfuerzo adicional para la familia, organizarse el horario de por si ya es complicado con un niño pequeño, si además se va modificando diariament acaba siendo un rompecabezas dificil de resolver. Pero es un esfuerzo que será recompensado con creces si podemos hacer esta entrada paulatinamente.

La escuela será un lugar donde el niño pasará muchos años y hará falta buena disposición para realizar todos los esfuerzos que le requerirán. También le reportará mucha felicidad, muchos amigos y muchas experiencias que no serían posibles en otro entorno. Cuidar esta entrada será importante para acompañar el futuro académico y social.

A menudo las maestras (casi siempre son mujeres), con su experiencia, acompañan este proceso, informando diariament de cómo ha estado el niño en la escuela en muchas facetas (comer, deposiciones, sueño, relación social), esto ayuda a seguir de cerca la integración de los nuevos acontecimientos que irán consolidando la base del nuevo escolar.

Quizás de las cosas más difíciles de soportar son las enfermedades del primer curso, el hecho de entrar en contacto con otros virus, bacterias, de manera masiva etc…para las que todavía no se han desarrollado suficientes defensas lo hacen algo más dificil para el niño y de alguna manera también para la familia que sufre viendo enfermar al pequeño y teniendo que reorganizar, semana si semana también, los horarios para atender el niño. Ni que a veces no sirva de consuelo, el segundo curso acostumbra a ser más fácil. El buen humor siempre es un aliado en momentos críticos.

Es una nueva etapa de la vida y como tal requiere un tiempo de adaptación, cuando es el primer hijo se hace el proceso conjuntamente padres e hijo, es nuevo para todos. Cuando ya hay otros hijos mayores en la familia todo se puede anticipar algo más y no se ve tan dificil.

Seguro que con la distancia se recuerda como una época intensa pero bonita. el niño descubre muchas cosas del mundo y los padres descubren muchas cosas de su hijo.

Marga Pérez i Herms
Psicóloga y Psicoterapeuta

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